lunes, 5 de diciembre de 2011

0.i


“Osalmentalmático…”
                – ¿Qué cosa es esto?– Podría preguntarse, muy legítimamente,  cualquier lector internético, bien sentado, en cualquier rincón del vasto planeta Tierra, la muy nuestra y actual posición en el elegante movimiento universal. Incluso, me lo pregunto yo mismo, pues, ¿qué cosa es esto, osalmentalmático?
En primer lugar, una palabra aberrante para mi lengua original, el español, pero palabra al fin. Adjetivo relativo al neologismo osamentalma, que otra aberración lingüística de mi autoría a ser arrogada. Entonces: osamenta/mente/alma, el espacio, como el verbo vivir, y el tiempo, pasado-presente-futuro, la vida. Es, osamentalma, una bella ecuación en desarrollo constante como la vida misma, aquel resultado continuamente variable, hasta el infinito, de la maravillosa operación que es vivir. Mientras ha sido y será, es y ha de ser, osamentalma, un modesto intento de representar la existencia mediante un ambiguo poema de tan solo una sola palabra. Modestia que, sencillamente compleja, aprehende –y asimismo connota–, por ejemplo, aquello relativamente apropiado en cierta receta de cocina; el universo en un plato de sopa: algún principio inesperado para un final eternamente conocido, no es más que otro final inesperado, aunque final al cabo y final al fin.
Osamentalma no pretende ser una doctrina, mucho menos un movimiento, escuela u ola explanada. Mas, de igual guisa, elemental es observar que nuestra palabra no detenta un género literario, ni mucho menos una suerte de religión o creencia teológica, y de ningún modo un manifiesto semiótico semiológico. Osamentalma es, literalmente, el poema más breve y conciso en la historia de las letras. Principalmente, es esta la cualidad por lo cual sería válido calificar nuestro tan diminuto canto cual fenómeno osamentalmático. Osamentalmática es la más breve y concisa reseña que del más intenso orgasmo pueda elaborarse. Puesto que, osamentalma, es tan reducido como el Dios de los católicos y tan extensa como el Dios de los agnósticos. Sí, como bien podían imaginarlo, osamentalma es a la lengua lo que el número pi es a la matemática.
El utópico poema de libertad, ha de ser un ápice del delirio de la imaginación de un poeta alienado –vasta redundancia válida– y en sus justos cabales. Pues, aquí y ahora, el neologismo aún no comprende razón de ser más que en el universal océano de la poesía inmanente, y tal es su valor ontológico más genuino. – ¿Es osamentalma un fenómeno?– Se preguntarán retóricamente algunos, y les responderé, sin rendir culto al sarcasmo, que el neologismo es, en efecto, sustancia. – ¿Es osamentalma sustancia? – Se preguntarán, también muy retóricamente, otros, y a su tiempo aquellos otros algunos, mas, yo a cambio, replicaré que nuestra expresión es, en principio, fenómeno. Convengamos, no existe cosa alguna que sea un fenómeno ni por sí mismo ni por sí solo: «todo-lo-que-es» será un fenómeno, y a tal efecto «todo-lo-que-no-es» será un fenómeno; así, y no solo así, ser uno más es ser uno menos. Osamentalma, entonces, por ser etimológicamente un poema, es sustancia de poesía, y, por ser lenguaje, es fenómeno y sustancia de la condición humana. Digamos, a ciencia abierta e incierta, que el osamentalmático término, y todo aquello que éste representara, es equivalente al solo y único 12 por ciento de la secuencia del A.D.N. humano que hace al hombre diferente de sus parientes evolutivos más cercanos, los simios.